jueves, 9 de junio de 2016

ESTAR SENCILLAMENTE BIEN



El bienestar es la armonía entre lo que deseamos y aquello que podemos conseguir, entre la razón y la emoción.  Hay que diferenciar el bienestar de la felicidad puesto que, esta última es un estado emocional pasajero, como lo son otros estados emocionales como el enfado, la nostalgia, la tristeza o la sorpresa, por ejemplo. 
Todas estas emociones nos ayudan a adaptarnos a las circunstancias, también el miedo.
A lo largo de nuestras vidas suceden muchas cosas, cambia el entorno, cambiamos nosotros, cambia nuestra forma de vivir, perdemos unas cosas y ganamos otras... las emociones nos acompañan en todas ellas y, siempre y cuando, no nos quedemos demasiado tiempo aferrados una emoción intensamente, ellas nos permiten aceptar, interiorizar y adaptarnos a lo que vivimos.

En la sociedad actual se nos presenta la felicidad como el objetivo, la meta, el lugar a donde debemos llegar para poder vivir, incluso los medios han hecho de ella un cliché y la han asociado al éxito.

La venta de felicidad es fácil simplemente porque disfrutamos mucho con ella.

El bienestar es distinto, no se trata de una felicidad pasional, ni de un estado en el que no tengamos cierto grado de sufrimiento o miedo.El bienestar en la mayoría de áreas de nuestra vida se da cuando hay equilibrio entre lo que quiero abarcar y lo que soy capaz de abarcar. Se trata de apreciar lo que tenemos, de que haya coherencia entre lo que quiero y lo que hago y para ello es necesario dirigir nuestra conducta hacia las metas que queremos perseguir, pero también hay que ajustar las metas.

Si quiero aprender a tocar la guitarra o escribir un libro sin trabajar en ello, frustro mis deseos con mis acciones. Pero si deseo llegar a ser una estrella mundial del rock a los cuarenta años mis expectativas frustrarán mi vida. Reflexionar sobre lo que tenemos, la infinidad de cosas que tenemos, puede ayudarnos a entender que quizás no necesitamos muchas más. No son necesarios los últimos modelos de teléfono móvil, ni el coche más potente, o las vacaciones en el caribe. Eso es la búsqueda de una felicidad que no se perpetúa. Hay en cambio que asegurarse el bienestar: la salud, la educación, el trabajo, el tiempo para el ocio, el descanso... estos son los factores importantes para vivir bien y disfrutar de nuestras emociones. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Crecimiento Personal

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lunes, 18 de abril de 2016

CRECIMIENTO PERSONAL

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martes, 12 de abril de 2016

Curso : Crecimiento personal

Nuevo curso de crecimiento personal: eleva tu autoestima y la confianza en ti aprendiendo a comunicarte, a decir no sin sentir miedo ni culpa, a ser tú sin temor, con autosatisfacción, desarrolla tu potencial con las mejores técnicas psicológicas dispuestas para ello. No esperes un milagro, hazlo tú, trabaja para cambiar.


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lunes, 21 de marzo de 2016

SOBRE LA FELICIDAD Y EL CALEIDOSCOPIO



La felicidad es una idea. No existe como entidad, aunque sea insustancial, a la que poder llegar.
Sentirse feliz es una emoción producto de nuestra vinculación con el mundo, de igual forma que lo son el resto de emociones: el dolor, la sorpresa, la ira, el miedo...

Puede resultarnos hiriente esta afirmación porque a menudo buscamos sentirnos bien, es NUESTRO nuestra tendencia, nuestro instinto. Entonces, ¿por qué la naturaleza nos preparó para esa búsqueda incesante del propio paraíso si ni siquiera existe? 
La respuesta es sencilla: acercarse a lo que nos genera bienestar a menudo nos pone a salvo.
Todo nuestro organismo, célula a célula, trata de sobrevivir, aunque ni siquiera lo sabe. 
La evolución nos fue puliendo de forma que aquello que nos beneficia nos resulta placentero y gracias a ello, las conductas placenteras se repiten. 
Hizo lo mismo con el dolor. El sufrimiento nos avisa de que algo no funciona bien  y a causa de la desagradable sensación que nos proporciona, tratamos de alejarnos de él.

Este mecanismo, tan simple en principio, puede apreciarse inmensamente complejo en el ser humano y es que su mente es también sumamente compleja. 
Nuestro dolor va más allá de lo físico y también nuestra alegría. Podemos sufrir ante el sufrimiento de alguien a quien amamos o alegría ante su dicha.

Nosotros, el homo sapiens, seguimos buscando el camino que nos lleve a la felicidad. Creemos que está en algún lugar, con determinadas personas o cuando las cosas son de un modo concreto. Pero no es así. Cada día nos están sucediendo cosas, constantemente. Encontramos a un amigo y nos sentimos bien, llegamos tarde al trabajo y nos ponemos nerviosos, nos discutimos con la pareja y nos enfadamos, nos tomamos un descanso y nos relajamos....

Nuestra vida es un caleidoscopio de emociones, sensaciones y pensamientos. 

Por eso alguien puede enfermar de tristeza, si la mayor parte del tiempo vive con dolor, o puede desbordarse si no tolera la frustración . Pero también se puede enfermar de vivir en la búsqueda constante de la felicidad prometida.

Cada día puede ser hermoso, triste, melancólico, alegre, tranquilo, airado o prometedor... 
Lo importante es saber que todos esos sentimientos pueden ser más suaves y hacer que algunos sean más duraderos que otros, sin quedarnos perpetuamente en ninguno de ellos.

jueves, 17 de marzo de 2016

CONSEJOS PARA TENER UNA MENTE EN FORMA


El envejecimiento del cerebro es un proceso fisiológico que se produce a partir de determinada edad. Lo que suele sorprender es que existen muchos datos que señalan los 25 - 30 años como el momento en que perdemos la protección natural que teníamos para defendernos de los temibles radicales libres.
 Es a partir de entonces  cuando es necesario cuidarnos puesto que nuestra capacidad atencional cambia, así como los patrones de sueño, que como hemos visto en anteriores artículos están muy relacionados con la consolidación de la memoria y el aprendizaje.

Pero ¿Cómo retrasar el envejecimiento del cerebro? ¿Cómo mantener la mente "joven"?

Ahí van algunos consejos:

1. Realizar actividad física regular: ¿porqué? porque al hacerlo se liberan sustancias que ayudan al cerebro a tener una mayor plasticidad. Aumentan las sinapsis (comunicación) entre neuronas que favorece el aprendizaje y la memoria.

2. No abusar de los alimentos: comer más de lo que necesitamos se traduce en envejecer rápido.  Los alimentos contienen radicales libres que oxidan nuestro organismo, así que lo que nos beneficia es el sano equilibrio entre comer lo necesario y evitar los abusos.

3. Compartir la vida con alguien: las buenas relaciones con la pareja o con los amigos nos ayudan  a adaptarnos a los cambios, ya que esto último es esencial  para mantener el estrés a raya.
El estrés constante que no se elimina puede convertirse en estrés crónico y ser detonante de diversas enfermedades: diabetes, cardiopatías, depresión, cáncer...

4.  Dormir bien: el descanso ayuda al cerebro a eliminar la información innecesaria y consolidar aquella que le es de utilidad, manteniendo de este modo su eficacia.

5. Emocionarse: tener ilusiones y retos es el motor de la calidad de vida, nos ayuda a mantener un ejercicio mental : aprender un idioma, tener aficiones, compartir sueños, etc. Estas pequeñas metas nos hacen valorar las pequeñas cosas de las que estamos rodeados añadiéndole valor a nuestras vidas.

6. No fumar: el abuso de nicotina produce una reducción de la memoria, la atrofia y se produce la muerte de neuronas.

7. Salir de la rutina: si tener un orden es positivo en nuestras vidas, también lo es salir de la rutina. Desde cambiar la ruta para ir al trabajo a hacer un viaje. Busca una actividad que te guste, apúntate a un gimnasio, haz clases de relajación, cambia cosas...
 Haz aquello que más te guste, pero sal de tu rutina, eso obliga a la mente a estar inmersa en aprendizajes nuevos!!

lunes, 14 de marzo de 2016

NUEVAS CLASES DE SELF CONTROL!


AMAR PARA APRENDER


Una de las partes más primitivas del cerebro es el sistema límbico, el paraíso de las emociones que se activa cuando sucede algo que considera importante. Todo aquello que nos pasa y que , además, tiene gran interés para nosotros, nos emociona. Si nos enamoramos nos cautiva la persona amada y solo el hecho de recordarla  hace que experimentemos diversas y maravillosas sensaciones. Pero también lo que nos asusta es primordial, por ello contemplar de cerca un precipicio puede producirnos cierta angustia.

La amígdala, destacado habitante del sistema límbico , se activa ante estos estímulos tan esenciales para nosotros y su activación nos ayuda a consolidar el recuerdo. Precisamente por que nos emocionó. Puede que aún recordemos con claridad el color de los ojos del primer amor aunque no sepamos qué comimos la semana pasada. Es normal. Lo que no nos emociona no se graba de la misma forma en nuestra mente.
 Pero hay otro factor que estimula la amígdala: la sorpresa. El cerebro es un incansable buscador de patrones, de sucesos que se repiten y está en constante comprobación de la normalidad. Por este motivo aquello que nos resulta monótono, lo que  nos aburre  se convertirá en algo difícil de memorizar.
En cambio, la novedad, lo diferente, aquello que se sale de la norma,  nos despierta, nos alerta de que algo no sigue el patrón esperado y ese algo se guarda en la memoria con profundidad.

Por ello si deseas aprender asegúrate de que amas lo que aprendes, indaga en los aspectos más sorprendentes de aquello que quieres dominar porque las tediosas clases donde se repiten los conceptos de forma mecánica silencian nuestro interés, duermen nuestra inteligencia.

miércoles, 2 de marzo de 2016

EMOCIONES, INSTINTO Y RAZÓN


Las emociones en primer lugar y sobretodo son cambios somáticos ( autonómicos, endocrinos y conductuales). Dichos cambios se dan de forma rápida, son reflejos involuntarios que nos permiten reaccionar ante una situación y adaptarnos a ella. Así ante una circunstancia que consideramos peligrosa o una noticia muy positiva o un enfado intenso, por ejemplo, se producen cambios en nuestro organismo: aumenta la frecuencia cardíaca, segregamos hormonas como el cortisol y a nivel conductual se producen cambios de postura, gestuales y de expresión.
 Todo ello prepara al organismo para emitir de forma eficaz una respuesta.



En organismos simples las emociones originan respuestas muy básicas como la aproximación a la comida, a la luz, huir del peligro y de las altas temperaturas o aproximarse a la conducta sexual.

Todas estas respuestas se convirtieron en instintos, es decir en  una pauta hereditaria de comportamiento que se potencian a través de las emociones.

La consecuencia de la rápida actuación de las emociones es la adaptación al medio: si en mitad de un bosque aparece una serpiente, la huida inmediata puede evitar una mordedura mortal.
Pero las emociones no son independientes del sistema cognitivo (procesos mentales: consciencia, aprendizaje.) sino actúan conjuntamente, es decir al instinto lo acompaña la razón en el caso de los seres humanos.
Así pues, si consideramos una situación como peligrosa, aunque no lo sea, aunque sea exagerada o incluso ficticia, la emoción como buena compañera tratará a este pensamiento como si fuera real.

miércoles, 24 de febrero de 2016

LA FALSA EMOCIÓN




La comunicación emocional puede darse de dos formas:  espontánea (sincera) o forzada (voluntaria, falsa).
Las expresiones espontáneas se activan a través de unos núcleos emocionales existentes en el sistema límbico del cerebro ( encargado de  gestionar respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Está relacionado con la memoria, atención, instintos sexuales y emoción)
Las expresiones voluntarias, en cambio se activan a través de la corteza cerebral
 (encargada de la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión).

Dicen que los buenos actores producen expresiones sinceras, tanto que parecen reales. 

Esto ocurre por que en realidad están sintiendo esa emoción, es decir, han sido capaces de activar los núcleos emocionales que de los que hemos hablado.

Pero ocurre algo más cuando fingimos una emoción, así que cuidado "mentirosillos"  con las actitudes falsas pues el trabajo periférico que hacemos cuando forzamos la emoción puede hacer que finalmente lleguemos a sentirla con todas sus consecuencias fisiológicas.

miércoles, 10 de febrero de 2016

SELF CONTROL

Ven a probar nuestras clases de Self Control: una forma nueva e aprender a manejar las emociones y gestionar los pensamientos negativos a través de técnicas de relajación profunda, trabajo corporal y las estrategias que, desde la psicología cogitiva conductual, pueden servirnos para mejorar nuestra calidad de vida y nuestro bienestar. Para más información visita nuestra página an facebook.
https://www.facebook.com/events/1188372894507990/


Clases de 1 hora semanal: matrícula gratis!!! Para reservas o información: info@bookcaneros.com

martes, 3 de noviembre de 2015

¿ME ESTARÉ VOLVIENDO LOCO?



No puedes quitarte de la cabeza aquella discusión con tu amigo, por eso repasas minuiciosamente cada palabra que os dijisteis tratando de analizar todo cuanto sucedió, valorando lo que estuvo bien y lo que estuvo mal, lo que fue justo o injusto sin poder evitar esa necesidad de revivir la angustia de aquella discusión una y otra vez, día y noche.

Te equivocaste ante tus compañeros de trabajo y ahora dormir resulta imposible. La idea de haberte mostrado como un "inepto" ronda por tu cabeza a sus anchas. Es imposible dejar de pensar "soy idiota" , en vano buscas en tu recuerdo algo que pudiera dotar de un nuevo significado a lo que ocurrió. No hay salida.Así que aunque trates de alejar el pensamiento, este vuelve, sin ser llamado, incesantemente.

Un día sin más empezaste a pensar que podías ser psicópata, y la angustia te inundó. Es tal el temor a serlo que no puedes dejar de analizarte, para poder encontrar pruebas de que no es así. Sin embargo la duda vuelve, siempre vuelve y con ella una angustia insuperable.

Tal vez sea homosexual. Quizás podría hacerle daño a alguien. Si me asomo a un balcón podría tener el impulso de precipitarme al vacío....

Estos son solo algunos ejemplos de cómo podemos estar sufriendo a causa de las ideas que generamos. Si estás viviendo algo parecido e incluso tienes miedo de explicarlo porque crees que te tomarán por loco, por favor sigue leyendo este artículo que te aclarará algunas cosas:

No, no estás loco. Este tipo de pensamiento repetitivo que  tienes y que analizas constantemente tiene un nombre, se llama PENSAMIENTO RUMIANTE. En efecto, la rumiación es el acto de ingerir aun alimento, regurgitarlo y volverlo a masticar, repetidas veces, por eso el pensamiento de tipo obsesivo que mantiene un diálogo mental con la persona, también suele llamarse rumiatorio.
Estos pensamientos son de carácter negativo por lo que suscitan en nosotros emociones negativas como pueden serlo la ansiedad o la tristeza, la desesperación o la depresión.

El pensamiento rumiador es algo que todos experimentamos alguna vez cuando tenemos una preocupación, sin embargo hay personas más proclives a tenerlos. Por ejemplo, las rumiaciones aparecen en aquellas personas que sufren un trastorno obsesivo, en este caso no se trata de una idea preocupante pasajera que termina cuando la situación que la desencadenó ya no está presente, si no que nos acompaña provocándonos la misma angustia aunque esa situación ya no se esté produciendo.

En el caso del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) además suelen aparecer:

Ideas obsesivas: ideas o imágenes que irrumpen el pensamiento y se vive de forma intrusiva
Pensamiento mágico: creer que si no se realiza un determinado acto , eso puede tener consecuencias trágicas.
Duda patológica:no consiguen una certeza, suelen preguntarse repetidamente las mismas cosas: por ejemplo, ¿Está bien cerrada la puerta? pese a saber que se ha cerrado.
Compulsiones: rituales, actos repetitivos destinados a reducir la ansiedad que produce el pensamiento.

Las rumiaciones, las ideas o pensamientos obsesivos, pueden aparecer en todas las personas, sin embargo no en todas ellas se produce un trastorno. La diferencia es que en el trastorno, la persona funciona de esta forma, le genera una angustia que le supera y le impide tener calidad de vida, afectándole en distintas áreas. No se trata de una situación pasajera que se viva tras un acontecimiento vital estresante.

Si estás sufriendo una situación parecida, debes saber que el trasfondo del pensamiento obsesivo es de carácter ansioso y tu temor lo acentúa.
 No estás loco, ni lo vas a estar, pero no es necesario sufrir tanto. A menudo un tratamiento farmacológico complementado con la psicoterapia puede ayudar a aliviar ese sufrimiento y esos pensamientos obsesivos. Así que no lo dudes, busca ayuda, toma una actitud positiva y empieza a acabar con tu angustia!


jueves, 22 de octubre de 2015

REFLEXIONES LIBRES : EN EL MÁS ACÁ


Bajo este sol abrasador y ancestro de nuestros ancestros , buscamos, incesantes,  hallar la respuesta a la pregunta ¿quienes somos? Sin encontrarla.
La especie humana camina sola porque tiene consciencia. Somos los únicos que nos sabemos y nos sabemos finitos, inciertos, arbitrarios, nos sabemos erráticos . 
El ser humano construye y destruye y piensa y no piensa y deja que sus impulsos, dominados por un miedo urgente o un deseo imperioso, lo aten a una vida llena de inmediateces destinándolo a un vivir intempestivo y caprichoso, a un vivir por inercia.
 Otras veces el ser humano se sienta a pensar en la soledad de su consciencia y deja a un lado su voluntad y su deseo y entonces vuela su razón sobre un fénix renacido y piensa en sí mismo, en su paso por la existencia, y piensa en el valor relativo de lo presente y de lo ausente, y se da cuenta. Navegamos nada más. Todos vamos hacia la deriva. En el barco han de estar las salidas y las liberaciones y el por fin y todas las acciones que nos acercan a eso que llaman ser feliz. Pero siempre habrá mareas, pues navegamos, nada más.

Y todos: los urgentes, los que construyen, los que destruyen, los que conquistan su voluntad, los que son veletas y los que aporvechan el viento, los que huyen, los que vuelven, los que asumen, los que hieren, los que perdonan , los que nos quieren, los que escriben, los que leen...todos se saben muertos.

Todos vamos a la deriva. Hagas lo que hagas, vivas lo que vivas, sientas lo que sientas. Recuerda: navegamos nada más.

miércoles, 7 de octubre de 2015

A TRAVÉS DEL CALLEJÓN OSCURO: prejuicio y supervivencia




La existencia está orientada a la supervivencia, a costa de lo que sea, incluso de la realidad. 
Cualquier cosa que nos ponga en peligro será rechazada para mantenernos "a salvo", el miedo sirve justamente para eso. Y es que se trata de una alarma que se activa cuando nos sentimos amenazados. Es fácil imaginar cómo nos comportamos cuando, ante un peligro físico , todo nuestro cuerpo 
reacciona y y tratamos de salir de esa situación desesperadamente porque nuestra vida está en juego: huímos o luchamos.
Pero en muchas ocasiones no nos encontramos en uma situación de vida o muerte y sin embargo la alarma del miedo se dispara porque el ser humano tiene una mente metacognitiva. Somos otra cosa distinta a toda la vida que conocemos. El ser humano advierte también el peligro emocional y ha desarrollado una amplia gama de recursos que le permiten anticipar situaciones en las que pueda verse juzgado o puedan verse comprometidos sus sentimientos para evitar el dolor emocional que ello conlleva.Eso también es supervivencia.
Una de las estrategias que utiliza el ser humano desde que nace es usar la experiencia,el aprendizaje para poder conocer y para poder prever. Nos conviene saber, porque según lo que sepamos tendremos más opciones a la supervivencia. 
Por eso generamos creencias que nos permiten juzgar rápidamente las situaciones nuevas como por ejemplo evitar en plena madrugada pasear por callejones sobre los que cuelgan muy mala fama, e incluso sentir escalofríos al pasar cerca de ellos, aunque nunca hallamos estado allí. Tal vez ese miedo se corresponda con una de tantas ideas que dejaron escritas nuestros padres en nuestra mente infantil sobre lugares oscuros y solitarios donde ocurrían cosas terribles. El cerebro vaticina un "en las callejuelas oscuras pasan cosas terribles: peligro!- por lo tanto mejor no exponerse". Eso es un prejuicio, pero ellos nos han salvado muchas veces la vida, así que el ser humano, como especie, usa los prejuicios como mecanismo simple para evitar lo que le da miedo, por si acaso es peligroso.
Desafortunadamente, esto ocurre con otras muchas ideas que, aunque tienen el mismo objetivo, evitar el peligro, pueden estar vinculadas (según nuestra experiencia personal) a elementos que en sí no tienen porque estar ligados a circunstancias peligrosas.
Imaginemos que las ideas que tenemos grabadas respondieran al axioma incierto y no comprobado (irracional) "No eres suficientemente bueno". En este caso lo que nos puede poner en peligro ¿qué es? nuestra integridad emocional, nuestra autoestima. Si uno no se cree lo bastante bueno, lo suficientemente competente o apto, no se pondrá en situaciones en las que se le tenga que valorar puesto que lo único que podemos esperar es que nos califiquen de "malos".
Así si a alguien con esta creencia se le propone que de una conferencia, su respuesta coherente será que no puesto que la mente entiende "la gente te va a evaluar pero tu no eres lo suficientemente bueno: peligro! - su opinión sobre ti será negativa".
Nos duele la autoestima cuando pensamos en el rechazo por parte de los demás puesto que somos gregarios, por eso la amenaza emocional es tan poderosa como la física.
En definitiva seguimos desarrollando ideas no comprobadas y solo sustentadas por nuestra creencia, por nuestra fe absoluta en ellas. Generamos prejuicios, hacia los demás, hacia el mundo, incluso hacia nosotros mismos y no siempre nos son útiles ni beneficiosos, aunque en algún momento de nuestra existencia prehistórica este mecanismo nos salvara la vida y eso permitiera que nuestros genes conservaran esta estrategia que nos propició cierta ventaja evolutiva.
La mente anda segura sobre el camino fácil aunque ese camino sea autodestructivo. Por eso es tan difícil desprenderse de las ideas que en realidad son cuestión de fe, porque jamás se comprobaron.
Es difícil deshacerse de ellas porque, al perderlas, nos sentimos desnudos en un lugar nuevo que nos amenaza con sus peligros imaginarios. Tendríamos que aceptar el miedo, recordar a dónde nos llevaban nuestras creencias y atrevernos, por fin, a cruzar ese callejón oscuro.