jueves, 4 de octubre de 2012

CASOS CURIOSOS: ACINETOPSIA


1983, Munich (Alemania). Gisela Leibold se recupera de un accidente cerebovasvular (un infarto en la zona V5 del lado izquierdo y derecho del cerebro).
Ya está en casa y trata de recuperar su vida cotidiana. Pero su rutina va a ser una sorprendente odisea.
Gisela se asusta porque está sola en una de las estancias de su casa cuando aparece de la nada algún familiar o conocido. Puede que simplemente no le viera venir, o eso hubiera pensado si no fuera porque además, éstos desaparecían de un lado de la habitación y aparecían en otro.
Al salir a la calle, las cosas se complicaban aún más. Ahora eran los coches, las bicicletas, e incluso los trenes los que aparecían de la nada, desaparecían después y volvían a aparecer en otro lugar.
¿Qué le ocurre al mundo? Debió pensar mientras se preparaba un café. Seguramente en ese momento notó como un líquido caliente se deslizaba desde su taza, y se derramaba. ¿Qué era aquello? Ella sostenía la cafetera sirviendo una simple taza, pero la cascada azabache de café permanecía estática, congelada, como si el tiempo se hubiese detenido. La taza, de repente, rebosaba aún inmóvil y más tarde el charco de café.

Lo que le estaba ocurriendo a Gisela se llama Acinetopsia o ceguera al movimiento. El infarto cerebral que había sufrido había afectado a ciertas zonas del cerebro implicadas en la percepción de movimiento. Si estas zonas resultan dañadas, nuestra mente no puede crear una imagen continua. Es decir, los ojos perciben correctamente las texturas, formas, la luz y desplazamientos que ocurren ante nosotros. Pero esa información se envía al cerebro “por separado” y “fotograma a fotograma”. Después la información se va procesando en distintas áreas cerebrales hasta por fin se asocian todos los ingredientes para crear una imagen que adquiere sentido para nosotros. Pero ¿qué ocurre si la zona del cerebro encargada de unir esos “fotogramas” para darle continuidad a una imagen, no funciona?
Lo que ocurre es lo que le sucedió a Gisela Leibold: ceguera al movimiento. Sería como ver el mundo fotografía a fotografía, constantemente.

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