lunes, 22 de octubre de 2012

LA MENTE TE ESEÑA LO QUE QUIERES VER

Nuestra historia personal se forma a partir de experiencias, recuerdos, sensaciones y  situaciones que se forman a lo largo de nuestra existencia. Sin embargo, el ser humano no es objetivo, ni siquiera (o mejor, especialmente) en lo que a nuestra historia personal se refiere.
Cada recuerdo se almacena junto a una experiencia emocional, es decir, la infomación que guarda el cerebro está bañada en los sentimientos que esa situación nos produjo.
Además, cada vez que se recupera un recuerdo y se proyecta en la consciencia, ese recuerdo se modifica y describe dicho recuerdo, de formas ligeramente distintas cada vez. La memoria no es un simple almacén, sino que interactúa con aquello que hemos vivido, seleccionando ciertas partes, obviando otras, modificando ciertos detalles, añadiéndolos o retirándolos. Lo que seguramente esté presente de la misma forma es la sensación que esa viviencia nos produjo en su momento.
A esto debemos sumarle la coherencia lógica con la que cada uno conforma el hilo argumental de su propia historia. De esta forma, no solo el recuerdo en sí, se ve en cierta forma alterado, sino que también se adecuarán a nuestras creencias y valores.
Esto no quiere decir que todos nuestros recuerdos sean falsos, más bien se ven enriquecidos u empobrecidos dependiendo de aquellos que sintamos al respecto y de nuestras creencias.
Es cierto que existen, sin embargo, recuerdos falsos, a los que damos veracidad por la nitidez con los que los recordamos. Sobretodo en lo que a se refiere a recuerdos de la infancia.
Jean Piaget (Psicólogo, Epistemólogo y Biólogo suizo) explicó, respecto a los falsos recuerdos, un experiencia personal para dar cuenta de cómo incluso los recuerdos más arrraigados pueden estar alterados o incluso no existir:
Piaget describió con todo detalle un intento de secuestro que vivió siendo muy pequeño, secuestro que evitó la niñera que lo acompañaba. Tenía ese recuerdo grabado en la memoria y podía dar incluso ciertos detalles de forma clara.
Sin embargo, muchos años después del acontecimiento, la niñera confesó que el intento de secuestro había sido una invención suya, nunca sucedió. Lo que recordaba Jean Piaget, era la historia que la niñera había contado muchas veces y a la que la mente de Piaget había transformado en recuerdo, con imágenes, colores, sensaciones y detalles.

 
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